La derecha y los impuestos

El paquete fiscal para 2010 ha entrado en punto de colisión
con casi todos los sectores de la población, entre los que se
incluye a pequeños y medianos empresarios. Conforme pasan los
días, el nivel de rechazo crece y las protestas se
extienden.
Los únicos satisfechos con lo aprobado por legisladores del
PRI y PAN en la Cámara de Diputados son los grandes
corporativos nacionales y extranjeros, que seguirían sin pagar
impuestos, tal como ha ocurrido durante la anterior y la actual
administración panista. Sin embargo, estos mismos privilegiados
saben que cargar aún más la mano a las clases medias y a la
población de menores recursos, puede afectar sus propios
negocios.
Las protestas han hecho recular a un segmento del PRI, que
ven con preocupación el costo político que ese partido puede
pagar en los diversos comicios estatales del próximo año.
Senadores de ese partido han manifestado su intención de
modificar el paquete fiscal en el Senado, constituido por ley
en cámara revisora de lo aprobado por diputados. Pero un grupo
de gobernadores de esa misma formación se opone a las
modificaciones, porque ello les reduciría recursos en tiempos
de elecciones. El aparente problema de bipolaridad, en
realidad, se reduce a una cruenta lucha de poder entre el
senador Manlio Fabio Beltrones, la diputada Beatriz Paredes y
el gobernador Enrique Peña Nieto.
Pero voces más ecuánimes al interior de ese partido, han
insistido en buscar fórmulas alternativas que eviten gravar más
el consumo. Recuerdan que el incremento de impuestos en 1995
para afrontar la crisis económica, tuvo como consecuencia que
el PRI perdiera por primera ocasión la mayoría absoluta en la
Cámara de Diputados, varias gubernaturas y la Jefatura de
Gobierno del Distrito Federal. Y tres años después, en 2000, la
Presidencia de la República.
Por su parte, Andrés Manuel López Obrador ha insistido, en
consonancia con prestigiados economistas nacionales y
extranjeros –entre ellos un premio Nobel de la
materia--, que el incremento de impuestos provocará más crisis
económica, más carestía, más pobreza, más violencia y más
inseguridad.
Análisis de circulación restringida, a su vez, advierten
sobre la profundización de la crisis con estas medidas
recaudatorias, a contrario sensu de lo que otros países están
haciendo para salir de la recesión. Incluso temen un estallido
social. Estos textos, que son conocidos por algunos
funcionarios panistas y por senadores y diputados de PAN y PRI,
relatan algunas experiencias históricas en México y Estados
Unidos para fundamentar su preocupación por el alza de
impuestos.
No hay que olvidar que Hidalgo y Morelos, en los
prolegómenos de nuestra
Independencia, alzaron su voz para protestar contra el
impuesto que la corona española imponía a la compra y venta de
productos. Y la guerra entre la corona británica y sus colonias
en Norteamérica, estalló precisamente por un problema de
impuestos. De no haber imperado la ceguera y el autoritarismo,
quizá Estados Unidos no habría declarado su independencia.
¿Cómo hacer entender a una derecha fundamentalista como la
nuestra que está en un error? Cierto que en todo este asunto
prevalecen los intereses económicos, pero también el dogma. En
ese sentido, el problema es mayúsculo, pues no es cuestión
racional, sino de fe. Las creencias no necesitan comprobación.
Aunque los resultados digan otra cosa, los dogmáticos seguirán
por el mismo camino, hasta que estrellen su cabeza en la pared
que les impide el paso.
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