Corte de casas a mexicanos

Cuando los tribunales del país emiten fallos distintos
respecto a un mismo caso, la Suprema Corte tiene la última
palabra. Lamentablemente, se ha hecho común que este órgano
eluda asuntos de gran trascendencia dejando impunes verdaderas
atrocidades. Con ello, lo único que ha logrado es aumentar el
riesgo de un estallido social en el país.
En 2006, el Infonavit vendió 56 mil créditos quebrados al
10% de su valor – alrededor de 30 mil pesos - a las
firmas trasnacionales Capmark y Scrap II, ligadas a empresas
estadounidenses que provocaron la crisis hipotecaria de ese
país. La primera de estas trasnacionales, Capmark - ex filial
de crédito comercial de GMAC - uno de los mayores grupos
estadunidenses de crédito hipotecario comercial, se declaró el
domingo pasado en quiebra, luego de que registró mil 600
millones de dólares de pérdidas en el segundo trimestre de este
año.
El Consejo de Defensa de la Vivienda, CDV, combatió
jurídicamente esta venta por considerarla ilegal. Seis
tribunales le dieron la razón y ordenaron que los créditos que
habían sido vendidos regresaran a la administración del
Infonavit. Sin embargo, dos tribunales optaron por una decisión
contraria, por lo que el asunto llegó a la Segunda Sala de la
Suprema Corte.
Luego de dos convocatorias fallidas, finalmente el 21 de
octubre pasado la Segunda Sala, con los votos a favor de los
ministros Salvador Aguirre Anguiano, Margarita Luna Ramos y
Fernando Franco González, y con el voto en contra del ministro
Genaro Góngora Pimentel, resolvió que la decisión del Infonavit
no representa un acto de autoridad, por lo que el mecanismo
para impugnar la venta de la cartera vencida es a través de los
juicios civiles ordinarios.
La resolución es sumamente grave. La voracidad del régimen
es insaciable, no sólo se conforman con desaparecer empresas
nacionales como Luz y Fuerza, sino que ahora pretenden decretar
la extinción del patrimonio de las familias mexicanas.
Afortunadamente existen otros recursos para defender a la gente
de estas canalladas. La lucha continuará hasta que en este país
sea una realidad el derecho humano a una vivienda digna y
decorosa.
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