El Billete de a Mil

Por fin estoy tranquilo, sin tanto ir y venir de mano en
mano, desde que salí al mercado he viajado tanto, he salido del
país no se cuantas veces, para estar en bancos, en tiendas y
bolsillos, he estado extraviado por días, en la calle de
Broadway en Nueva York, y por poco me come un perro que se
acerco a olerme, y me ha dado un buen baño de orín que quede
apestado durante horas, pensé que me moriría, si no es que un
Mexicano me recogió y me guardo en su bolsillo, llego a su casa
y me limpio, después aparecí en Laredo, al lado de muchas armas
de fuego, junto con cuarenta narcos, oí que me decomisaron, un
policía me sustrajo de un montón de compañeros billetes y me
llevo a chihuahua, de ahí pase a la oficina del procurador de
Justicia y de ahí a una tienda de vinos y licores, para
permanecer encerrado en una cartera, hasta ver la luz en
Chilpancingo, me cambiaron por dólares a un suizo que me llevo
de recuerdo hasta su chalet en Berna, y me tuvo debajo de un
cristal en exhibición junto con una centena de familiares de
otras partes del mundo, después de un asalto inesperado pase
por el aeropuerto de Hong Kon y entre a California en barco, en
un maletín de cuero, estaba tan mareado, que perdí el
conocimiento hasta despertar en los Cabos, en los dedos de un
político alcoholizado que me puso entre los senos de una mujer
exuberante, ¡hummm...! que olor a jazmín de esta rubia que me
cambio por comida en un
supermercado………….¡cuantas cosas sé
y he visto!, lo curioso es que a todo mundo le da alegría
verme, pero siempre se deshacían de mí rápidamente,…..
menos ahora que estoy en la caja fuerte del Presidente, junto
con muchos parientes y hermanos gemelos, vivimos aquí desde
hace un año, en paz y con la conciencia tranquila, como suele
decir nuestro dueño. Ahora sí ¡estamos en buenas manos!
Actor y Dramaturgo
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