La unidad es estratégica

Se equivocan los que piensen que sus movimientos, aún siendo
gigantescos, pueden lograr grandes cambios por sí solos. La
unidad es estratégica cuando de enfrentar a los neoliberales se
trata. Ellos son muy poderosos, los unen los intereses. Y
pueden convertirse en adversarios invencibles, si los
enfrentamos desde movimientos aislados.
Por eso nos arrebataron la presidencia en el 2006. Creímos
que solos íbamos a poder. Éramos millones, y con esa soberbia
desdeñamos la unidad. Ya vivimos las consecuencias, pero no
necesariamente aprendimos la lección.
La Asamblea Nacional de la Resistencia Popular, es un felíz
acontecimiento. No veíamos movilizaciones de esa calidad desde
los tiempos del movimiento por la paz que surgió a raíz de la
aparición del EZLN en Chiapas en el año 1994. Este movimiento
lo convoca el SME, pero congrega a su interior a los obreros,
trabajadores, estudiantes, maestros, organizaciones sociales y
civiles de toda índole. Cada uno con su bandera, todo
agraviados por el neoliberalismo.
Este gran movimiento es un gran ¡Ya Basta! a la impunidad, a
la desigualdad, a la falta de oportunidades, a los atropellos,
a las mentiras, al saqueo, a la rapacidad, a la persecución de
las ideas y de los dirigentes. Es de una calidad distinta a la
de los convocados por las prebendas o la consecución de
“espacios” al interior de las diversas
burocracias políticas. Es un movimiento tan grande como el del
2006, pero muy diferente en su calidad. Ha logrado unificar a
la izquierda radical y a la izquierda electoral.
Es tiempo de reconocer nuestros errores del pasado y de
confluír con generosidad en la lucha por las transformaciones
que México necesita. Si queremos derrotar a los neoliberales,
la unidad de la izquierda organizada es la gran tarea
estratégica. Construyámosla.
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