Aún no encuentro lo que estoy buscando

Mientras que el Servicio de Administración Tributaria nos
informa tímidamente que 400 grandes consorcios, amparados en el
régimen de consolidación fiscal, no pagaron un solo quinto de
impuestos durante 2008, pero le tiemblan las corvas para dar
los nombres de quienes no aflojan su lana para que la
recaudación fluya.
Y el presidente Felipe Calderón se desgañota aquí y allá y
grita a los cuatro vientos recriminaciones contra los
corporativos sin nombres que paguen como cualquier doctor o
empleado.
Discursos y discursos y parece que todo se hunde, mientras
eso pasa, la sociedad y que decir de los chavos buscan salidas
y algo de que agarrarse.
Ahí está la fe, el tributo a un poder superior y uno de los
que más rifa en este momento, es San Judas Tadeo, el de las
causas difíciles, milagroso por excelencia y adorado cada 28 de
cada mes en la Iglesia de San Hipólito, ahí en un cruce donde
puede estar edificado uno o varios de esos consorcios que no
pagan impuestos.
Está canijo observar cada 28 de mes como los chavos, son los
que principalmente le caen para pedirle chamba, que los retire
del vicio, que le devuelva la salud a algún familiar, que los
cubra para el jale que van a tener, un sin fin de peticiones y
plegarias.
Llama la atención ver a los devotos, más de 120 mil en esta
última visita, según cifras oficiales; en su mayoría son
chavitos y chavitas entre 15 y 22 años, tenis de
basquetbolista, playeras y corte de regetonero. Todos con el
mismo atuendo pulseras, collares, escapularios en verde, blanco
y amarillo acompañados de su busto en yeso de San Juditas.
Todos llegan con fervor, se pelean por estar adelante para
que el sacerdote bendiga sus imágenes y junto con esa agua
todas sus peticiones. Mientras afuera, a unos dos kilómetros de
ahí en el Senado, el rollizo secretario de Economía, Agustín
Cartens justifica un paquete fiscal que nos va a dejar peor de
lo que estábamos. ¡Ayyy, San Judas protégenos!
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